Makondo Libros

Junio 3, 2008

Bogotá por Bogotá – Autores varios

Archivado en: Literatura — makondolibros @ 4:45 pm

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Historias Bogotanas

Por Dixon Moya (dixonmoya@yahoo.com)

Moya presta servicios como Consejero de la Embajada de Colombia en Managua, Nicaragua. Es Sociólogo de la Universidad Nacional de Colombia y Diplomático de Carrera (Academia Diplomática de San Carlos). Algunas publicaciones: Cuentos breves en  Cuentagotas (2003), poemas incluidos en Letras Derramadas (2002) y Entresiglos (2003).  Colabora en publicaciones dedicadas a la ciencia ficción y es columnista de opinión y humor. 

Especial para Makondo Universal

En la reciente Feria del Libro de Bogotá, hubo como cada año muchos acontecimientos, conferencias con prestigiosos escritores, lanzamientos de libros de la más variada estirpe, actividades disímiles, en torno a esa figura sacramental, el libro. Dentro de la diversa programación, un evento pasó desapercibido, pero resultaba muy significativo, pues era la culminación de un proceso de un largo año, por lo cual y para lo cual es necesario hacer algo de memoria.

 

El Fondo de Promoción de la Cultura, en el marco de la celebración de Bogotá, capital mundial del libro 2007, realizó una convocatoria a los bogotanos (sin excluir habitantes de Bogotá venidos de otras tierras, que son a la postre la mayoría), para escoger narraciones dignas de contar, con la condición que fueran ciertas, no producto de la imaginación, pues no se trataba de un concurso de ficción literaria. En ese orden de ideas y desorden de sensaciones, el Fondo  recibió cientos de historias. Un jurado conformado por Andrea Echeverri Jaramillo, Juan Luis Isaza Londoño y Ricardo Silva Romero, se dieron a la tarea de seleccionar dentro de tantas verdades expuestas, los textos reales que tuvieran el encanto de las mentiras bien contadas. Al final salieron un poco más de ochenta historias que serían publicadas en un libro, financiado por el Fondo.

 

Historias de las cuales recibimos noticias en un Blog especial creado en El Tiempo.com, y que finalmente trascendieron a la radio en un experimento de integración entre emisoras de radio de Colombia y el Reino Unido, gracias a la difusión del programa “Vasos Comunicantes” de la emisora de la Universidad Nacional de Colombia  y el British Council.

 

Transcurrieron varios meses y se notaba la impaciencia y ansiedad de los autores de aquella obra colectiva, a través de un grupo espontáneo que se formó en la dimensión cibernética, tejida por los correos electrónicos. De alguna manera en los mensajes que se enviaban por Internet, aparecían algunos de aquellos valores y anti-valores que integraron la antología. Para tranquilidad de unos y emoción contenida de otros, el Fondo informó sobre el lanzamiento del libro en plena Feria, los autores nos encontraríamos finalmente (no había comentado que el suscrito servidor fue uno de los escritores seleccionados). En mi caso, al llegar al recinto ferial, me confundí de salón y durante media hora disfruté de un coctel ajeno, pues alguien más despistado que yo me aseguró que el evento del Fondo seguiría después de finalizado el que estaba transcurriendo en aquel sitio, pero no entro en detalles, porque eso daría para una nueva historia.

 

Luego de retomar el camino correcto e ingresar al salón en que  se desarrollaba la sencilla ceremonia, experimenté una fuerte emoción al ver, palpar y comenzar a leer el libro que retoma estas historias, “Bogotá por Bogotá. La verdad y solamente la verdad”. De igual forma, compartir con los demás autores, así como con los jurados y responsables de tan original idea, generó un sentimiento muy especial. Sin saber sabiendo, allí estaban diversas historias bogotanas encarnadas en el cuerpo de autoras y autores. Estábamos todas las historias, unas dulces, otras duras, unas tristes, otras cómicas, algunas nos saludamos con un buenas noches, al menos con un levantar repentino de cejas. Esa noche Bogotá se reencontraba en toda su plenitud, sus palabras se daban cita para estrechar sus múltiples manos. El acto terminó rápidamente sin estridencias, cada historia salió con el orgullo un poco más alimentado, gracias al cariño de otras historias. En mi caso, salí sonriente, abrazado con la historia amada.

 

Después vendría la lectura del libro. Resulta un ejercicio saludable leer los textos de personas nacidas entre las décadas del treinta y del ochenta, cincuenta años que separan, unen, confluyen en la misma edición, algunos con experiencia en el ejercicio de la escritura, otros para quienes su historia es la primera en ser editada, protagonistas y espectadores de una ciudad que se escribe en la memoria de sus habitantes. Mujeres y hombres que transformaron en palabras, una anécdota, una vivencia, algo que marcó tan profundamente sus vidas, el hito que le ganó la batalla a la amnesia progresiva.

 

Al final, queda la sensación que se trata de un múltiple homenaje a la ciudad-madre que nos vio nacer, que nos crió, que nos ha dado estudio y trabajo. A la que tanto criticamos, de la que nos vamos pero a la cual siempre volvemos. Nuestro puerto particular, “Bogotá por Bogotá. La verdad y solamente la verdad”. Lo juro.

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